Lleva dos horas dormido, la casa está en silencio y tú miras el reloj con el café ya frío: ¿le despierto o le dejo? Tu madre dice que a un bebé dormido no se le toca. Una amiga te jura que si duerme tanto por la tarde no va a dormir por la noche. Y tú en medio, decidiéndolo a ojo cada tarde y sintiéndote culpable hagas lo que hagas. Esta duda me la escriben muchísimo, así que te la respondo con las cifras que uso en consulta, para que la próxima siesta la decidas con la cabeza tranquila.
¿Hay que despertar al bebé de la siesta?
Depende de la edad y de la siesta, y te adelanto que la respuesta es «no» muchas más veces de las que te imaginas. Antes de los 5 meses, nunca por la siesta en sí. A partir de los 5 meses, solo cuando la siesta se pasa del máximo que le toca por edad o cuando acaba tan tarde que no deja sitio a la última ventana del día.
Para entender por qué a veces sí, piensa en el sueño de tu bebé en 24 horas como un reparto: una parte va al día y otra a la noche, y las dos salen del mismo total. Entre los 4 y los 12 meses ese total recomendado está entre 12 y 15 horas, y a partir de los 5 meses, cuando el sueño de día se está organizando de verdad, el reparto empieza a importar. Si una siesta se alarga más de la cuenta, esas horas de más salen de algún sitio, y ese sitio casi siempre es la noche: le cuesta dormirse, se despierta más o madruga.
¿Cuándo sí tengo que despertar a mi bebé de la siesta?
Hay dos situaciones en las que despertarle tiene todo el sentido:
- ✓La siesta se come el objetivo de sueño de día. Cada edad tiene su tope. Entre los 5 y los 7 meses, por ejemplo, el objetivo son 3,5 a 3 horas de siesta al día y no más de 4, con una siesta máxima de 2 horas. Si la primera siesta ya dura 2 horas y quedan dos por delante, el día se desequilibra y la noche lo paga.
- ✓La siesta acaba demasiado cerca de la noche. La última ventana del día, la que va de la última siesta a la hora de dormir, es la más larga de todas (y la primera de la mañana, la más corta). Si tu bebé se despierta de la última siesta a última hora de la tarde, no le da tiempo a acumular el cansancio que necesita para dormirse bien, y la hora de dormir se retrasa o se convierte en una batalla.
Lo veo mucho en los desvelos de madrugada: cuando un bebé pasa un buen rato despierto en mitad de la noche, una de las primeras cosas que reviso es cuánto ha dormido de día, porque a lo mejor es demasiado. O muy poco. Las dos cosas descuadran la noche, y por eso el tope me importa tanto como el mínimo. Si quieres entender bien cómo se reparten esas horas, en el artículo sobre las ventanas de sueño tienes la base de todo.
¿Cuándo no hay que despertarle nunca?
Con la misma claridad te digo que hay siestas que no se tocan, y son bastantes más de las que crees.
- ✓Si la siesta es corta. Un bebé de 5 a 7 meses necesita al menos 45 a 60 minutos de siesta para que le repare; de 7 a 14 meses, 45 minutos; a partir de los 14 meses, 60. Despertarle antes de llegar ahí solo le deja a medias. Si lo que le pasa a tu bebé es justo lo contrario, que sus siestas nunca pasan de un ciclo, eso tiene su propio artículo.
- ✓Si está enfermo. Te lo digo sin rodeos: un bebé enfermo necesita más contacto, más descanso y más compañía, y no responde bien a pautas. Se le deja dormir lo que pida y la estructura se retoma cuando esté mejor. Si tiene fiebre o algo te preocupa, eso es cosa de vuestra pediatra, no del horario.
- ✓En un brote de crecimiento. En los primeros meses hay días en los que de repente duerme y come mucho más. Es un brote, dura unos pocos días y es justo lo que su cuerpo está pidiendo.
- ✓Si tiene menos de 5 meses. En los primeros meses las siestas son muy inestables: una puede ser cortísima y la siguiente larguísima, y agobiarse solo genera estrés. Su sueño de día ni siquiera se ha organizado todavía, así que no hay tope que vigilar. Con un recién nacido el único motivo real para despertarle es comer, y ahí la única voz que cuenta es la de vuestra pediatra: si os ha dicho que podéis dejarle dormir sin despertarle para las tomas, no le despiertes por la siesta en sí.
Y una pista que doy siempre a las familias que acompaño: si tu bebé se despierta contento, la siesta ha sido reparadora. Si se despierta llorando y sigue cansado, probablemente le faltaba un ciclo, y eso es lo que se trabaja en las siestas cortas.
¿Cuánto puede durar la siesta de mi bebé según su edad?
Estas son las cifras que uso en mi curso de 5 a 36 meses. Tómalas como punto de partida y no como un cronómetro: te dicen a partir de dónde una siesta empieza a robar noche.
| Edad | Objetivo de sueño de día | Siesta máxima | Nº de siestas |
|---|---|---|---|
| 5 a 7 meses | 3,5 a 3 h (no más de 4) | 2 horas | entre 2 y 3 |
| 7 a 14 meses | 3 h (no más de 3,5) | 2 horas | entre 2 y 1 |
| 14 a 18 meses | 2,5 a 3 h | 3 h si es una sola; 1,5 h por siesta si son dos | entre 2 y 1 |
| 18 a 36 meses | 1,5 a 2 h | 1,5 a 2 horas como máximo | 1 o ninguna |
Fíjate en que entre los 14 y los 18 meses el máximo cambia según haga una siesta o dos: si aún hace dos, cada una no debería pasar de 1,5 horas, y si ya hace una sola, puede llegar a las 3. Justo en esa edad ocurre la transición de 2 a 1 siesta, y muchas siestas «demasiado largas» son en realidad un bebé que ya está listo para hacer una sola.
A partir de los 18 meses el tope baja: con una sola siesta al día, entre hora y media y dos horas como máximo. Más de dos horas de siesta a esta edad suele pasar factura por la noche o en forma de madrugones: lo veo cada semana en niños de 2 años con siestas de 3 horas a los que luego no hay quien acueste.
¿Cómo despierto a mi bebé de la siesta sin que llore?
Despertar a un bebé no tiene por qué ser arrancarle del sueño. Lo que yo busco es que sea el entorno quien le vaya despertando, y tú quien le recibe.
- ✓Empieza por la luz. Sube la persiana o abre la puerta para que entre luz natural. La luz es lo primero a lo que responde su reloj biológico, así que además de despertarle le estás ayudando a distinguir el día de la noche.
- ✓Después, tu voz. Baja, tranquila, diciéndole lo de siempre. Nada de entrar a lo loco, encender todas las luces o poner la tele.
- ✓Dale un par de minutos. Si estaba en sueño profundo le va a costar: es normal que abra los ojos aturdido o que proteste. Cógele en brazos, mimos, y deja que aterrice antes de pedirle nada.
- ✓Cambia de escenario. Salir de la habitación, cambio de pañal, un poco de aire de la calle: le ayuda a espabilarse y a que la siguiente ventana empiece con energía.
- ✓Que sea la excepción. Si te ves despertándole cada día de cada siesta, lo que toca revisar es cómo está montado el día, empezando por sus ventanas y por la hora a la que acaba la última siesta.
Si duerme mucho de día, ¿dormirá peor de noche?
A medias, y la mitad falsa es la que más daño hace. Lo cierto: pasarse del tope de sueño de día de su edad, o acabar la última siesta demasiado tarde, sí puede robarle noche. Es exactamente lo que has leído arriba.
Lo falso es la conclusión a la que llega mucha gente: «pues le recorto las siestas para que llegue cansado». Un bebé pasado de cansancio, paradójicamente, duerme peor. Las señales de cansancio tardías (llanto inconsolable, arqueo de espalda, rigidez corporal) avisan de que el sobrecansancio ya está ahí, y ese bebé se dormirá con más lucha, se despertará más al principio de la noche y muchas veces madrugará. Lo repito mucho en consulta: por acostarse más tarde no se levantan más tarde, y por dormir menos siesta no duermen más noche.
El sueño de día protege al de noche, dentro de sus límites. Por eso la pregunta buena no es «¿cuánto le quito?», sino «¿está dentro de lo que le toca por edad y acaba a tiempo?». Si la respuesta a las dos es sí, la siesta larga no está detrás de vuestra noche, y buscar ahí solo te quita descanso a ti.
Y si cada siesta es una pelea con el reloj: si tu bebé tiene menos de 5 meses, no hay tope que vigilar ni siesta que cortar: en los primeros meses toca entender cómo funciona su sueño y poner las bases sin agobios, que es justo lo que te enseño en mi curso de 0 a 5 meses. A partir de los 5 meses, en la etapa de 5 meses a 3 años, el sueño ya se puede trabajar, y ordenar el día (ventanas, número de siestas, dónde acaba la última) suele ser lo que devuelve la noche a su sitio. Eso, con sus tablas, sus horarios y mi forma de trabajar, lo tienes en mi curso de 5 a 36 meses. Y si no sabes si lo que descuadra vuestra noche es la siesta u otra cosa, 15 minutos conmigo, gratis, y sales sabiendo por dónde empezar.


