Todo iba razonablemente bien con sus dos siestas y, de pronto, la de la tarde se convierte en una batalla, o la de la mañana se estira tanto que luego nada cuadra. Bienvenida a la transición de 2 siestas a 1: una de esas mudanzas del sueño que, bien llevada, es un alivio, y mal llevada, un mes de noches raras.
¿Cuándo toca?
La mayoría de los peques la hacen entre los 14 y los 18 meses, cuando su ventana de sueño se alarga hasta las 4-6 horas y ya aguantan media jornada despiertos sin desmontarse. Algunos la adelantan un poco, dentro del tramo de los 7 a los 14 meses. Como siempre, la edad da el marco y tu peque pone la fecha.
| Edad | Nº de siestas | Ventana | Objetivo de sueño diurno |
|---|---|---|---|
| 7 a 14 meses | entre 2 y 1 | 3 a 4 horas | 3 h (no más de 3,5) |
| 14 a 18 meses | entre 2 y 1 | 4 a 6 horas | 2,5 a 3 horas |
| 18 a 36 meses | 1 o ninguna | 5 a 7 horas | 2 a 3 horas |
Las señales de que ha llegado
- ✓Rechaza una de las dos siestas varios días seguidos, normalmente la de la tarde: le acuestas y canta, juega o protesta, pero no duerme.
- ✓Tarda muchísimo en dormirse en una de las dos, aunque la ventana esté bien puesta.
- ✓La siesta de la tarde acaba tan tarde que luego la noche se retrasa o se llena de despertares.
- ✓Con las dos siestas puestas, se pasa del objetivo de sueño diurno de su edad y la noche lo paga.
¿Cómo se hace la transición?
La palabra clave es gradual. No se trata de quitar una siesta de un día para otro, sino de acompañar la reorganización:
- ✓Ve retrasando poco a poco la siesta de la mañana hacia el mediodía, unos minutos cada pocos días, hasta que quede una sola siesta central y larga.
- ✓Protege la duración de esa siesta única: a esta edad puede llegar a las 3 horas, y con menos de una hora se queda coja.
- ✓Vigila la última ventana del día. Mientras el cuerpo se acostumbra, es normal que necesite acostarse algo antes para no llegar a la noche pasado de vueltas.
- ✓Acepta los días híbridos: durante unas semanas habrá días de una siesta y días de dos, y las dos cosas están bien. Su cansancio manda.
¿Y si las noches se tuercen por el camino?
Un descuadre de días es parte del proceso. Si se alarga, casi siempre es sobrecansancio acumulado: revisa las ventanas de su edad y el objetivo de sueño diurno de la tabla. Y si las noches ya venían torcidas de antes y la transición solo lo ha destapado, ese es otro trabajo, el de fondo: lo explicamos en la guía de despertares nocturnos, y es justo lo que se trabaja en el curso de 5 a 36 meses o, con acompañamiento diario, en el plan personalizado de Marian.


