Lo has buscado a las 4 de la mañana, con el móvil en una mano y el bebé en la otra: cuántas horas debería dormir. Y te has encontrado veinte tablas distintas, cada una con una cifra, y la sensación de que el tuyo no llega a ninguna. Respira. Aquí tienes la tabla que usa Marian con las familias que acompaña, completa y sin recortes, y algo más útil que la tabla: cómo leerla para que te quite dudas en vez de añadirlas.
La tabla completa: cuántas horas duerme un bebé en 24 horas
Estas son las horas totales de sueño en 24 horas, día y noche juntos, según la edad. Fíjate en que tiene tres columnas y no una: lo recomendado, lo apropiado y lo que ya no se recomienda. La mayoría de tablas que circulan solo enseñan la primera, y por eso asustan tanto.
| Edad | Recomendado | Apropiado | No recomendado |
|---|---|---|---|
| 0 a 4 meses | 14 a 17 horas | 11 a 13 o 18 a 19 horas | menos de 11 · más de 19 |
| 4 a 6 meses | 12 a 15 horas | 10 a 11 o 16 a 18 horas | menos de 10 · más de 18 |
| 4 a 12 meses | 12 a 15 horas | 10 a 11 o 16 a 18 horas | menos de 10 · más de 18 |
| 12 meses a 2,5 años | 11 a 14 horas | 9 a 10 o 15 a 16 horas | menos de 9 · más de 16 |
| 2,5 años en adelante | 10 a 13 horas | 8 a 9 o 14 horas | menos de 8 · más de 14 |
Un detalle que cambia cómo se lee la columna «apropiado»: dentro de ese rango, la cifra menor es para los bebés del extremo alto de edad, y los más pequeños del rango necesitan la cantidad mayor. Es decir, un bebé de 5 meses que duerme 10 horas va más justo que uno de 11 meses que duerme esas mismas 10. Y sí, las filas de 4 a 6 y de 4 a 12 meses llevan las mismas cifras: los totales apenas cambian en ese tramo. Lo que cambia, y mucho, es cómo se reparten.
¿Cómo se reparten esas horas entre el día y la noche?
Los primeros meses el reparto es un poco caótico, y es normal: la melatonina, la hormona del sueño, no está estable hasta pasados los cuatro meses, así que un recién nacido no distingue bien el día de la noche. Primero se asienta el sueño nocturno y más tarde el diurno, y de las siestas, la primera del día es la que antes se ordena. Por eso en la franja de 0 a 4 meses no tiene sentido hablar de objetivo de sueño diurno: se duerme cuando toca, en tramos, y el total se suma como se puede. Lo que sí ayuda desde el principio es enseñarle la diferencia entre día y noche con luz y oscuridad, porque su reloj biológico responde sobre todo a eso.
A partir de los 5 meses ya hay una estructura, y aquí sí podemos hablar de cuánto de ese total debería ir al día:
| Edad | Objetivo de sueño diurno | Nº de siestas |
|---|---|---|
| 5 a 7 meses | 3,5 a 3 h (no más de 4) | entre 2 y 3 |
| 7 a 14 meses | 3 h (no más de 3,5) | entre 2 y 1 |
| 14 a 18 meses | 2,5 a 3 h | entre 2 y 1 |
| 18 a 36 meses | 2 a 3 h | 1 o ninguna |
El resto del total va a la noche. Si a los 8 meses lo recomendado está entre 12 y 15 horas y el objetivo de día ronda las 3, ya ves dónde debería estar el grueso de su descanso. Y fíjate en el «no más de»: pasarse de sueño diurno también tiene factura, porque las horas que sobran de día se las come la noche, en forma de resistencia a dormirse, desvelos largos o despertares que se multiplican.
¿Y si el mío duerme menos de lo que dice la tabla?
Antes de nada, vuelve a la columna «apropiado». Está ahí precisamente para esto: hay bebés que necesitan menos sueño que la media y bebés que necesitan más, y siguen estando dentro de lo esperable. Si tu bebé de 9 meses duerme 11 horas en total, no está fuera de la tabla. Está en la parte baja de lo apropiado, que es un sitio perfectamente normal donde estar.
Lo segundo que mirar es el temperamento, porque explica por qué dos bebés con el mismo horario duermen distinto. Marian distingue tres tipos:
- ✓Fácil de llevar: alegre, se adapta bien a los cambios, no se queja demasiado.
- ✓Medio: necesita algo más de tiempo para acostumbrarse a un cambio de rutina, a una persona nueva o a algo distinto. Se queja algo más, pero se calma con algo de esfuerzo.
- ✓Demandante o de alta demanda: necesita mucho contacto, atención y estímulo. Llora y se queja mucho si no se le atiende, y no tolera bien los cambios ni a las personas que no sean sus cuidadores principales.
Y aquí va el dato que más culpa quita: el sueño de los bebés de alta demanda es distinto y suele estar en el rango inferior de los totales, porque su sistema nervioso se activa con facilidad y pasan menos tiempo en fases de sueño profundo. Si tu bebé es de los intensos, que duerma menos horas que el de tu prima no significa que estés haciendo algo mal ni que sea un bebé mal criado. Significa que es él, y que las pautas que a un bebé tranquilo le funcionan a la primera con el tuyo piden más paciencia y más presencia.
¿Cuándo hay que preocuparse de verdad?
Para eso está la tercera columna. Lo «no recomendado» marca los extremos: menos de 11 horas o más de 19 en un bebé de 0 a 4 meses, menos de 10 o más de 18 hasta el año, menos de 9 o más de 16 hasta los 2 años y medio, y menos de 8 o más de 14 a partir de ahí. Si tu bebé se mueve de forma sostenida en esos extremos, y no hablamos de un día raro ni de una semana con dientes, toca mirarlo con calma.
Dos cosas importantes. La primera: muchas veces, cuando un bebé duerme claramente menos de lo que le toca, lo que hay detrás es un día mal organizado (ventanas que se pasan, siestas que no llegan, sobrecansancio acumulado), y eso tiene arreglo. La segunda: si además notas algo que te inquieta en su salud, como ronquidos fuertes, pausas en la respiración, reflujo o un malestar que no cuadra con el cansancio, eso lo valora el pediatra, no una tabla ni un blog. Consúltalo sin esperar a que «se pase».
Por qué contar horas no basta
Aquí viene la parte que casi nadie cuenta. Puedes sumar las horas de tu bebé y que cuadren con la tabla, y aun así tener noches horribles. O que no cuadren y que él esté estupendo. Porque el total es el resultado, y lo que de verdad decide si duerme bien son dos cosas que no aparecen en ninguna tabla de horas: cuánto tiempo aguanta despierto entre sueño y sueño, y si le acuestas cuando su cuerpo está listo.
Lo primero es la ventana de sueño: el tiempo máximo que tu bebé puede permanecer despierto antes de necesitar su próxima siesta o la noche. Va desde los 45 a 60 minutos de un recién nacido hasta las 5 a 7 horas de un niño de 18 a 36 meses, y se alarga unos 15 minutos cada 3 o 4 semanas. Si os pasáis de la ventana, entra en sobrecansancio, y ahí ocurre lo contrario de lo que parece lógico: un bebé demasiado cansado duerme peor, no mejor. Le cuesta más dormirse, hace siestas más cortas y se despierta más de noche. La tabla completa por edades la tienes en el artículo sobre las ventanas de sueño.
Lo segundo son las señales de cansancio, que van en orden: primero las tempranas (cejas enrojecidas, mirada perdida, movimientos laterales de cabeza), luego las inmediatas (bostezos, irritabilidad, frotarse ojos u orejas) y por último las tardías (llanto inconsolable, arqueo de espalda, rigidez corporal). El momento ideal para dormirle es con las tempranas o las inmediatas; si esperas al llanto, el sobrecansancio ya está ahí. Muchas siestas de 30 minutos y muchos despertares se explican solo con esto, sin que falte ni sobre ninguna hora en el total.
¿Y si las horas no cuadran y no sabes por dónde empezar?
Depende de la edad, y aquí sí hay una línea clara. Si tu bebé tiene menos de 5 meses, todavía no está preparado para trabajar su sueño, y no pasa nada: en los primeros meses lo que toca es entender cómo funciona, aprender a leer sus ventanas y sus señales y poner las bases con un día ordenado. El curso de 0 a 5 meses está pensado justo para eso: entender el sueño de tu bebé y sentar las bases, sin promesas de que duerma más, porque a esta edad no toca.
A partir de los 5 meses el sueño ya se puede trabajar, de forma gradual y sin dejarle llorar. En la etapa de 5 meses a 3 años puedes ir a vuestro ritmo con el curso de 5 a 36 meses, o, si preferís que Marian estudie vuestro caso y os acompañe día a día, con el plan personalizado. Y si no tienes claro qué os pasa ni qué necesitáis, 15 minutos con Marian, gratis, y salís con la respuesta.


