hambre o costumbre, esa es la cuestión

Tomas nocturnas: cuándo son necesarias y cuándo ya no

Marian Galarraga, asesora de sueño infantil

Marian Galarraga, asesora de sueño infantil · 31 de agosto de 2026

Madre dando una toma nocturna a su bebé en una butaca junto a la ventana con la luna de fondo, ilustración en acuarela

la respuesta corta

Las tomas nocturnas forman parte del sueño de un bebé pequeño y no hay que quitarlas por calendario. La clave es distinguir hambre de costumbre: cuando el bebé no come de verdad sino que usa la succión para enlazar ciclos de sueño, la toma ya no alimenta, duerme. Se retiran cuando toca, de forma gradual y sin drama, nunca de golpe.

Son las 2:40 y otra vez lo mismo: se despierta, pide, chupa dos minutos y cae rendido. A las 4:15, repetición. Y tú, entre toma y toma, te preguntas lo que se preguntan todas: ¿de verdad tiene hambre o esto ya es otra cosa?

¿Son normales las tomas nocturnas?

En un bebé pequeño, completamente. Comer de noche forma parte de su sueño durante los primeros meses: su estómago, su desarrollo y su alimentación lo piden, y quitarlas antes de tiempo no es respetuoso ni realista. Así que la pregunta buena no es «¿cómo las quito ya?», sino «¿siguen siendo necesarias?».

¿Hambre o costumbre? La escena lo delata

Hay dos tipos de toma nocturna, y se parecen mucho menos de lo que crees. La toma de hambre es una comida: el bebé come activamente, con ganas, y se nota. La toma de costumbre es otra cosa: el bebé se despierta entre dos ciclos de sueño, y la succión es su herramienta para enlazar con el siguiente. Chupa un momento, se calma, cae dormido. No estaba comiendo: estaba durmiéndose de la única forma que conoce.

Por eso las tomas de costumbre se repiten en cada despertar: no las pide el estómago, las pide el sueño. Es el mismo mecanismo que explica los despertares nocturnos y por qué algunos bebés solo se duermen en brazos: el bebé busca al despertar lo mismo que tenía al dormirse.

¿Cuándo se retiran?

Cuando toca, y «cuando toca» tiene dos partes. La primera es de edad y de caso: no hay una fecha universal, y las señales de que un bebé está preparado para dejar las tomas se miran una a una (cómo come de día, cómo crece, cómo duerme). La segunda es de familia: que a vosotros os compense y lo decidáis vosotros, no la vecina ni un calendario de internet.

Si hay cualquier duda de peso, alimentación o salud, la primera parada es el pediatra, siempre. Las tomas se trabajan sobre un bebé que come y crece bien, y esa parte no es nuestra: es médica.

¿Cómo se retiran sin drama?

Gradualmente, y nunca como un castigo. La idea de fondo es sencilla: si la toma era su manera de volver a dormirse, antes de soltarla necesita aprender otra. Por eso la retirada de tomas no va sola: va de la mano de trabajar el sueño autónomo, paso a paso, con tu presencia y sin dejarle llorar. Quitar la toma sin darle una alternativa es quitarle la escalera estando subido.

El cómo exacto depende de cada bebé, y ese es justo el trabajo del curso de 5 a 36 meses, que trae un módulo específico de tomas nocturnas, y del plan personalizado, donde Marian estudia vuestro caso y os acompaña a diario mientras lo hacéis. Si no sabéis si vuestras tomas son hambre o costumbre, contádselo en una llamada gratuita de 15 minutos y os lo dirá con sinceridad.

Las dudas que todas nos preguntan

¿Hasta qué edad son normales las tomas nocturnas?

No hay una fecha única que valga para todos los bebés: depende de su edad, su alimentación de día y su caso. Lo que sí se puede decir es que en los primeros meses son parte normal del sueño, y que a medida que el bebé crece van dejando de ser una necesidad para muchos. El calendario orienta; tu bebé decide.

¿Cómo sé si es hambre o costumbre?

Una toma de hambre es una comida: el bebé come activamente y con ganas. Una toma de costumbre es un somnífero: chupa un momento, se relaja y cae dormido, y se repite en cada despertar entre ciclos. Si la escena es la segunda, lo que pide no es comida, es su forma de volver a dormirse.

¿Se quitan de golpe?

No. Aquí nada se hace de golpe ni dejando llorar: la retirada es gradual y va de la mano de trabajar cómo se duerme, porque si la toma era su forma de enlazar ciclos, necesita aprender otra antes de soltar esa. El cómo exacto depende de cada caso y es justo lo que se trabaja en el curso y en el plan.

¿Y si me preocupa su peso o su alimentación?

Eso es terreno de tu pediatra, siempre. Antes de tocar cualquier toma, si hay dudas de peso, de alimentación o de salud, la primera conversación es con él o ella. El sueño se trabaja sobre un bebé que come y crece bien.

¿Y vuestro caso en concreto?

Cuéntaselo a Marian en una llamada de 15 minutos, gratis y sin compromiso, y os dice con sinceridad qué camino encaja.

Sigue leyendo