Son las 2:40 y otra vez lo mismo: se despierta, pide, chupa dos minutos y cae rendido. A las 4:15, repetición. Y tú, entre toma y toma, te haces la pregunta que me hacen casi todas las madres que acompaño: ¿de verdad tiene hambre o esto ya es otra cosa? Te lo cuento como se lo contaría a una amiga, sin prisa y sin culpas, porque aquí no hay nada que hayas hecho mal.
¿Hasta cuándo son normales las tomas nocturnas?
En un bebé pequeño, comer de noche es parte de dormir. Su estómago es diminuto, la leche se digiere rápido y su cuerpo todavía no sabe aguantar muchas horas seguidas sin comer. En los primeros meses yo no me planteo reducir ninguna toma, y te diría que desconfíes de quien te lo proponga. Hasta el año, además, la leche (materna o de fórmula) sigue siendo su alimento principal aunque ya coma sólidos, así que no hay una fecha marcada en el calendario a partir de la cual las tomas de noche «sobran».
Lo que sí veo cada semana es que, a medida que tu bebé crece y come bien de día, muchas de esas tomas van dejando de ser una necesidad. Algunas siguen siendo comida. Otras se han convertido en su manera de volver a dormirse. Por eso la pregunta buena no es «¿cómo se las quito ya?», sino «¿siguen haciéndole falta?».
Mi bebé de 8 meses sigue comiendo por la noche, ¿es normal?
Sí. Que un bebé de más de seis meses siga necesitando alguna toma de noche es normal, sobre todo si de día no está tomando todo lo que necesita. Entre los seis y los nueve meses, dos o tres tomas repartidas a lo largo de la noche entran dentro de lo esperable. A partir de los nueve o diez meses, si come bien su alimentación complementaria, muchos bebés bajan a una o dos, y algunos a ninguna. Pero son rangos generales: hay bebés que necesitan más y bebés que las dejan antes, y las dos cosas son normales.
Lo que sí te invito a mirar a los 8 meses es cómo está comiendo de día. La alimentación complementaria se llama así por algo: complementa a la leche, y la leche sigue siendo lo que más le alimenta. Si con los sólidos ha empezado a tomar menos leche de día, es fácil que la reclame de noche. Y si te queda cualquier duda sobre su peso, sobre cuánto debería comer o sobre cómo repartir sus tomas, eso lo hablas con tu pediatra antes de tocar nada. Yo trabajo el sueño; la alimentación es terreno suyo.
¿Cómo sé si mi bebé se despierta por hambre o por costumbre?
La escena lo delata, y se parece mucho menos de lo que crees. Una toma de hambre es una comida: tu bebé come activamente, con ganas, con tragos largos, y cuando termina se queda satisfecho. Una toma de costumbre es otra cosa: se despierta entre dos ciclos de sueño, chupa un momento, se calma y cae dormido. Ahí no hay una comida de verdad: hay un bebé durmiéndose de la única forma que conoce.
Hay más pistas. Si se despierta casi siempre a la misma hora, apunta a costumbre. Si es una queja que se calma con un abrazo o con el chupete, y no un llanto desesperado que solo se apaga comiendo, también. Y si hace tomas cortas y superficiales varias veces por noche, lo que está buscando es la succión para enlazar con el siguiente ciclo. Es el mismo mecanismo que explica los despertares nocturnos y por qué algunos bebés solo se duermen en brazos: al despertar buscan lo mismo que tenían al dormirse.
Un truco que doy siempre: durante unas noches apunta la hora, si comió de verdad o solo chupó un momento y cómo se volvió a dormir. El mapa que sale te va a decir más que cualquier artículo, y es lo primero que miro yo con cada familia.
¿A qué edad se pueden quitar las tomas de noche?
Cuando toca, y «cuando toca» tiene dos partes. La primera es de tu bebé: no hay una edad universal, y las señales de que está preparado para dejar alguna toma las miro una a una en cada caso (cómo come de día, cómo crece, cómo duerme). Por debajo de los 5 meses su sueño todavía no está maduro y yo no hago planes de sueño; a esa edad lo que trabajo con las familias es entender cómo duerme y poner las bases. La segunda parte es de familia: que a vosotros os compense y lo decidáis vosotros, no la vecina ni un calendario de internet. Si a ti la toma de las 3 no te pesa, no hay nada que arreglar.
¿Cómo quitar las tomas nocturnas sin dejar llorar al bebé?
Poco a poco, y nunca como un castigo. Aquí no se deja llorar a ningún bebé, ni para dormir ni para dejar una toma, y eso no cambia por muy cansada que estés. La idea de fondo es sencilla: si la toma era su manera de volver a dormirse, antes de soltarla necesita aprender otra. Por eso retirar tomas nunca va sola: va de la mano de trabajar cómo se duerme, paso a paso, con tu presencia y sin dejarle llorar. Quitar la toma sin darle una alternativa es quitarle la escalera estando subido, y ahí es donde aparecen el llanto y las noches horribles que has leído por ahí.
Lo que no vas a encontrar en este artículo es el paso a paso, y quiero explicarte por qué. El cómo cambia muchísimo según la edad, según si toma pecho o biberón, según cuántas tomas hace y según el temperamento de tu bebé. Aplicar una receta genérica sacada de internet es la forma más fácil de acabar peor que al principio. Por eso lo trabajo dentro del curso, con el detalle que necesita, y en el plan lo adapto a vuestro caso.
¿Y si no sé por dónde empezar?
Empieza por observar unas noches, como te contaba arriba. Con eso ya sabrás si lo que tenéis en casa son tomas de hambre, tomas de costumbre o una mezcla, y eso cambia todo lo que viene después. Muchas madres me escriben convencidas de que su bebé «come toda la noche» y, cuando lo apuntan, descubren que solo una de esas tomas es una comida de verdad. Ese dato, por sí solo, ya les quita un peso de encima. Y cuando quieras dar el paso, tienes dos caminos conmigo. El curso de 5 a 36 meses trae un módulo específico de tomas nocturnas para que lo hagáis a vuestro ritmo. Y en el plan personalizado estudio vuestro caso y os acompaño a diario mientras lo hacéis. Si todavía no sabéis si vuestras tomas son hambre o costumbre, contádmelo en una llamada gratuita de 15 minutos y os lo diré con sinceridad, aunque la respuesta sea que todavía no toca.


