sueño de 0 a 2 meses

Mi bebé confunde el día con la noche: por qué pasa y cómo ayudarle

Marian Galarraga, asesora de sueño infantil

Marian Galarraga, asesora de sueño infantil · Publicado el

Madre con su recién nacido en brazos de madrugada junto a una lamparita muy tenue, mientras el bebé confunde el día con la noche, ilustración en acuarela

la respuesta corta

Un recién nacido confunde el día con la noche porque su reloj biológico aún no funciona: la melatonina, la hormona del sueño, no se produce con ritmo hasta pasados los primeros meses. Es pura biología, y se acompaña con luz natural de día, oscuridad de noche, tomas frecuentes y ventanas de sueño de 45 a 60 minutos.

Son las 3 de la madrugada. Tu bebé tiene tres semanas, los ojos como platos y un humor estupendo, y tú llevas todo el día viéndole dormir plácidamente en el carrito, en tus brazos y hasta en mitad de la toma. Te has preguntado si le has malacostumbrado o si estás haciendo algo mal. La respuesta corta es que no. Lo que estás viendo tiene una explicación biológica y le pasa a casi todos los recién nacidos.

¿Por qué mi recién nacido confunde el día con la noche?

Porque para él, de momento, no existen. Dentro de la tripa no había amaneceres ni anocheceres: había un sitio oscuro, calentito y con un ruido constante donde dormía y despertaba a su aire. Al nacer, su cuerpo sigue funcionando igual, y nadie le ha explicado todavía que aquí fuera hay un horario.

Quien pone ese horario es el reloj biológico, un sistema que se controla desde el cerebro y que regula la producción de melatonina, la hormona del sueño. Lo que casi nadie le cuenta a una madre reciente es que ese reloj no está en marcha desde el primer día. La melatonina no se produce de forma estable hasta pasados los cuatro meses, y por eso los primeros meses todo es un poco caótico: no hay una hormona que le diga al cuerpo cuándo es de noche. Ojo, hablamos de la melatonina que fabrica su propio cuerpo: cualquier cosa que tenga que ver con darle algo a un bebé es terreno exclusivo del pediatra.

A esto se suma cómo duerme un recién nacido por dentro. En los primeros meses solo tiene dos fases de sueño, ligero y profundo, y pasa mucho tiempo en la ligera: por eso se mueve, gruñe, hace ruiditos y parece que se va a despertar cada dos por tres. Sus ciclos son cortos y, al pasar de uno a otro, puede tener microdespertares. Ese sueño a trocitos, repartido a lo largo de las 24 horas, es exactamente lo que le toca a su edad. No es un vicio ni una mala costumbre, es la biología de un cuerpo que aún se está ajustando al mundo.

¿Cuánto duerme un bebé de 0 a 2 meses y cuánto aguanta despierto?

Muchísimo, pero a ratos. Estas son las referencias de Marian para esta etapa, con rangos anchos a propósito, porque sirven para quitar culpa y no para comparar a tu bebé con el de la vecina.

De 0 a 2 meses
Ventana de sueño (tiempo máximo despierto)45 a 60 minutos
Sueño total en 24 horas (recomendado)14 a 17 horas
SiestasMuy variables: una puede ser cortísima y la siguiente larguísima, y las dos son normales

Fíjate en la ventana: entre que se despierta, come, le cambias el pañal y le miras un rato, esos 45 a 60 minutos se han ido. Si nos pasamos de la ventana, el bebé entra en sobrecansancio y, paradójicamente, dormirse se le vuelve mucho más difícil. Muchas noches en las que parece que «no quiere dormir» son en realidad un bebé pasadísimo de vueltas. Las señales tempranas de que se acerca la ventana son sutiles: las cejas se le enrojecen, la mirada se le pierde, mueve la cabeza de lado a lado. Cuando llegan los bostezos y la irritabilidad, ya toca dormir.

Si tu bebé no cuadra con la tabla, no le pasa nada ni te pasa nada a ti. Las siestas en los primeros meses son muy inestables, hay brotes de crecimiento en los que necesita más sueño y más tomas durante unos días, y hay bebés de temperamento más demandante que necesitan más contacto para dormir. Agobiarse con los números solo produce estrés, y el estrés se lo contagiamos.

¿Qué puedo hacer para ayudarle a distinguir el día de la noche?

Acompañar, que no es lo mismo que corregir. Su reloj biológico responde sobre todo a la luz y a la oscuridad, así que tu trabajo estas semanas es darle pistas claras de en qué momento del día está.

  • Luz natural de día. Persianas arriba, paseo si os apetece, siestas de día con la luz normal de la casa. La luz del sol es lo que más ayuda a regular su ritmo circadiano.
  • Oscuridad de noche. La oscuridad ayuda a que su cuerpo segregue melatonina. Para las tomas y los cambios de pañal de madrugada, una luz bajita y ya: aún es pequeño para tener miedo, y cuanta menos luz, menos le despiertas.
  • El día tiene ambiente y la noche es aburrida. De día, voces, ruido normal de la casa, un ratito de juego después de comer. De noche, todo en voz baja y sin juego: comer, pañal si hace falta, y a dormir.
  • Tomas frecuentes de día, siempre a demanda. Cuanta más comida entra mientras hay luz, menos hambre acumulada llega a la noche. Todo lo que tenga que ver con cuánto y cada cuánto come, y con si hay que despertarle o no, se decide con tu pediatra.
  • Vigila la ventana y sus señales. Ofrecerle dormir a los 45 a 60 minutos, cuando aparecen las señales tempranas, evita el sobrecansancio que hace tan difíciles las noches.
  • Una rutina mínima y flexible antes de la noche. En pocas semanas los bebés empiezan a reconocer patrones y repetición. No hace falta un ritual de media hora: un cambio de pañal, pijama, luz baja, misma canción. Lo mismo, en el mismo orden, para que el cuerpo empiece a asociar esa secuencia con la noche.

Si quieres entender mejor por qué esa ventana tan corta manda tanto, en las ventanas de sueño por edad lo explicamos con calma. Y si lo que te preocupa son las tomas de madrugada, tienes un artículo entero sobre las tomas nocturnas.

¿Qué no toca todavía con un bebé de pocas semanas?

Aquí va lo que más culpa quita de todo el artículo: no hay nada que entrenar. Un bebé de 2 a 6 semanas no puede aprender a dormirse solo porque su cerebro no está preparado para eso, y ningún plan de sueño, por muy gradual y respetuoso que sea, tiene sentido antes de los 5 meses. Aquí, además, no se deja llorar a ningún bebé, y menos a uno que acaba de llegar.

  • No toca dejarle en la cuna a ver si «aprende». Las siestas de contacto, en brazos o porteando, son muy beneficiosas en esta etapa, y que se duerma al pecho o con el biberón no es ningún problema. Si tu bebé solo duerme encima de ti, a esta edad no es ninguna alarma.
  • No toca forzar un horario. Los primeros meses es muy difícil seguir uno, y los bebés marcan su propio ritmo. Lo que sí ayuda es una estructura suelta que se repite: come, ratito despierto, duerme.
  • No toca interpretar cada despertar como un fallo. Con sus ciclos cortos y su sueño tan ligero, despertarse mucho es lo esperable. Tu bebé está durmiendo como duerme un recién nacido, y a ti te toca la parte dura de eso.
  • No toca compararle. Ni con el de la vecina, ni con el primo, ni con lo que dice Instagram. El temperamento influye muchísimo en cómo duerme un bebé, y un bebé de alta demanda no es un bebé mal criado.

Si tu bebé es de los que solo duerme pegado a ti, en el bebé que solo duerme en brazos te contamos por qué pasa y por qué en estas semanas no hay que arreglarlo.

Lo que sí existe para estas semanas son herramientas para calmarle. Marian trabaja con dos: el método CALMA, que sirve para ayudar a un bebé pequeño a relajarse y a volver a dormirse cuando está desregulado, y el método ESTIRAR, que sirve para acompañarle en un despertar dándole primero la oportunidad de gestionarlo con poca ayuda antes de sacarle de la cuna. Ninguno de los dos entrena nada ni promete nada. Sirven para responder con cariño y con un orden, en lugar de improvisar distinto en cada despertar. Si alguna noche notas que hay dolor, reflujo, cólicos o algo que no te cuadra, eso lo miras con tu pediatra, no con un artículo de sueño.

Y un aviso para dentro de unas semanas: cuando su reloj biológico por fin arranque y las cosas empiecen a ordenarse, llegará la regresión de los 4 meses, que cambia el sueño para siempre. Saber que viene es la mitad del camino.

¿Y si quiero entender lo que está pasando, sin agobiarme?

Entonces estás justo donde toca. En la etapa de los primeros meses tienes reunido todo lo que es normal a esta edad, y en el curso de 0 a 5 meses Marian te explica cómo funciona el sueño de tu bebé por dentro, cómo leer sus señales, cómo montar el día con las ventanas de su edad y cómo usar CALMA y ESTIRAR paso a paso. Te lo decimos claro porque ella lo dice dentro del propio curso: no promete que tu bebé duerma más. Promete que tú entiendas lo que ves a las 3 de la madrugada y sepas qué hacer con ello, que es justo lo que hoy te falta. Si prefieres contarlo en voz alta antes de decidir nada, 15 minutos con Marian, gratis, y te vas con la respuesta.

Las dudas que todas nos preguntan

¿Cuándo empieza un bebé a distinguir el día de la noche?

No hay una fecha en el calendario, y desconfía de quien te la dé. El reloj biológico va arrancando poco a poco durante los primeros meses, y la melatonina no se produce con un ritmo estable hasta pasados los cuatro meses. Antes de eso verás avances y retrocesos, y las dos cosas son normales. Lo que sí puedes hacer desde el primer día es darle las pistas de luz y oscuridad que su cuerpo necesita para ir ajustándose.

¿Debo despertar a mi bebé de día para que duerma de noche?

Lo que ayuda a que la noche sea más tranquila es que la mayor parte de las calorías entren de día: tomas frecuentes y a demanda mientras hay luz. Despertarle para comer, no despertarle o alargar el tiempo entre tomas por la noche son decisiones que dependen de su peso y de su salud, así que eso lo decides siempre con tu pediatra, no con un artículo.

¿Es malo que se duerma en cada toma?

En estas semanas, no. Comer y dormirse van de la mano en un recién nacido, y no hay nada que corregir. Lo único que Marian propone en los primeros meses es ir descubriendo otras maneras de calmarle además de la comida (brazos, contacto, movimiento, un sonido suave), para que el pecho o el biberón no sean la única puerta al sueño. Sin prisa, sin plan y sin agobio.

¿Por qué se despierta en cuanto le dejo en la cuna?

Porque un recién nacido pasa mucho tiempo en sueño ligero: se mueve, hace ruiditos y nota cualquier cambio, como que unos brazos calientes se convierten en un colchón frío. No es un capricho ni una manía. Las siestas de contacto son muy beneficiosas en esta etapa, y practicar alguna siesta en la cuna es solo eso, práctica, sin que tenga que salir bien.

¿Se puede empezar un plan de sueño con un recién nacido?

No, y quien te lo ofrezca no te está haciendo un favor. Antes de los 5 meses el cerebro del bebé no está preparado para un trabajo de sueño: ni su reloj biológico funciona con ritmo ni sus fases de sueño se parecen a las de un adulto. El plan personalizado de Marian es de 5 a 36 meses. Antes, lo que toca es entender cómo duerme tu bebé y poner las bases.

¿Y vuestro caso en concreto?

Cuéntaselo a Marian en una llamada de 15 minutos, gratis y sin compromiso, y os dice con sinceridad qué camino encaja.

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