sueño de 8 a 10 meses

Regresión del sueño de los 8 meses: señales, cuánto dura y qué hacer sin dejarle llorar

Marian Galarraga, asesora de sueño infantil

Marian Galarraga, asesora de sueño infantil · Actualizado el

Madre abrazando a su hijo pequeño junto a la cama antes de dormir, calmando su ansiedad por separación, ilustración en acuarela

la respuesta corta

La regresión del sueño de los 8 meses (puede alargarse hasta los 10) es la suma de tres frentes del desarrollo: la ansiedad por separación, el gateo y el ponerse de pie, que tu bebé quiere practicar también de noche, y la transición a 2 siestas, que descuadra el día y de rebote la noche. Es temporal, y yo la acompaño con presencia y un día bien ordenado.

Llevabais unas semanas decentes, hasta te atreviste a decirlo en voz alta, y de pronto: llanto al dejarle en la cuna, un peque de pie agarrado a los barrotes a las 3 de la mañana y unas siestas que un día son dos, otro día una y otro día ninguna. Lo veo cada semana en las familias que acompaño y te lo digo ya: no habéis roto nada. Entre los 8 y los 10 meses se junta tanto desarrollo que el sueño, sencillamente, se hace a un lado durante un tiempo.

¿Qué es la regresión del sueño de los 8 meses?

Yo la llamo la tormenta de los tres frentes, porque lo que le pasa a tu bebé no es una sola cosa, son tres a la vez. Por eso se siente tan intensa y por eso descoloca tanto:

  • ✓La ansiedad por separación. Empiezan sus picos: ahora entiende perfectamente que te vas, pero todavía no domina que siempre vuelves. Dejarle en la cuna se convierte en una despedida, y las despedidas, a esta edad, duelen.
  • ✓El cuerpo en obras. Gatear, sentarse, ponerse de pie: está estrenando habilidades y su cerebro quiere practicarlas a todas horas. También a las 3 de la mañana, en ese microdespertar en el que antes se daba la vuelta y ahora se levanta.
  • ✓La transición a 2 siestas. Alrededor de esta edad la tercera siesta desaparece, y mientras el día se reorganiza es fácil que el sueño diurno cojee y la noche lo pague.

Ninguno de los tres es culpa tuya. Y te aviso de una diferencia importante: la regresión de los 4 meses cambia el sueño para siempre, porque su forma de dormir madura y ya no vuelve atrás. Esta no deja nada cambiado. Es una tormenta de desarrollo, y pasa cuando sus frentes se calman.

¿Cuáles son las señales de la regresión de los 8 meses?

Cada bebé la vive a su manera, pero cuando una madre me escribe contándome esto, casi siempre coinciden varias de estas:

  • ✓Llora en cuanto le dejas en la cuna, aunque hace un mes se dormía sin drama y aunque esté claramente agotado.
  • ✓Se despierta de madrugada y le encuentras de pie, sentado o gateando por la cuna, bien despierto, como si fueran las once de la mañana.
  • ✓Las siestas se descuadran: un día hace dos, otro una larguísima, otro se salta la de la tarde y llega a la noche pasado de vueltas.
  • ✓Se despierta más veces que antes y le cuesta mucho más volver a dormirse, aunque le des lo mismo de siempre.
  • ✓De día está más pegado a ti que nunca: protesta si sales de la habitación, aunque sea para ir al baño, y quiere brazos a todas horas.

Si reconoces dos o tres, estáis en ella. Y si tu bebé tiene 9 o 10 meses y te suena todo, también: la edad es orientativa y lo que manda es lo que está aprendiendo su cuerpo y su cabeza.

¿Cuánto dura la regresión del sueño de los 8 meses?

Te voy a dar la respuesta honesta, aunque sea la que menos apetece leer a las 4 de la mañana: no hay un plazo fijo, y desconfía de quien te lo prometa. Depende de qué frente esté pesando más en tu bebé. Los picos de ansiedad por separación van y vienen durante meses. La práctica motora se calma cuando domina la habilidad nueva: cuando ponerse de pie ya no es noticia, deja de ensayarlo de madrugada. Y la transición a 2 siestas dura lo que tarde su día en reorganizarse.

Lo que sí te puedo decir, porque lo veo semana tras semana, es que la intensidad se puede bajar. Las familias que ordenan el día y acompañan la noche sin estrenar ayudas nuevas la pasan con muchísimo menos desgaste que las que van improvisando cada noche una solución distinta. La regresión dura lo que dura, pero el sufrimiento de casa sí depende de vosotros, y eso es una buena noticia.

Mi bebé de 8 meses se pone de pie en la cuna y no se duerme

Esta es la escena que más me cuentan: te despiertas, miras el monitor y ahí está, de pie, agarrado a la barandilla, mirando a la nada o llorando porque no sabe volver a bajar. Lo que pasa es que su cerebro acaba de aprender algo enorme y quiere practicarlo a todas horas. En el microdespertar en el que antes se daba la vuelta y seguía durmiendo, ahora se levanta. Le puede el impulso, sencillamente, y todavía no sabe frenarlo.

Lo que hago con las familias es muy sencillo: práctica motora a tope de día. Suelo, gateo, levantarse y sentarse mil veces agarrado al sofá, a la mesa, a ti. Cuanto más practique con luz, menos le queda pendiente para la madrugada. Y de noche, si se pone de pie, le ayudas a bajar con calma y pocas palabras, y le das la oportunidad de volver a dormirse. Sin convertirlo en un juego, sin encender luces, sin sacarle de la cuna a la primera. Cuando domina la habilidad, deja de necesitar ensayarla de noche, y eso llega antes cuanto más la practique de día.

Mi bebé de 9 meses llora al dejarle en la cuna

Aquí está la ansiedad por separación en estado puro. Hasta hace poco te ibas y seguía a lo suyo. Ahora entiende perfectamente que te vas, pero todavía no domina que siempre vuelves, y dejarle en la cuna se ha convertido en una despedida. Y las despedidas, a esta edad, duelen de verdad. Te lo digo porque me lo preguntan mucho: ni te está manipulando ni ha cogido un vicio nuevo. Está en una fase del apego muy sana, aunque agote.

Lo que ayuda, y lo que veo funcionar en las familias que acompaño, son las despedidas cortas y predecibles. Mismo ritual, mismas palabras, mismo beso, y te vas de verdad. Sé que el instinto pide quedarse un poco más, volver a entrar, alargar. Pero alargar la despedida no calma su ansiedad, la alimenta, porque le enseña que si llora un poco más te quedas. Si llora fuerte, vuelves, le calmas con tu voz y tu mano, y lo intentas de nuevo. Presencia, siempre. Dejarle llorar solo, nunca. Y de día, el cucú y el juego de salir de la habitación unos segundos y volver le enseñan justo lo que necesita aprender: que siempre vuelves.

¿Qué hago durante la regresión de los 8 meses sin dejarle llorar?

Lo primero, ordenar el día. Es lo que antes se nota y lo que más descuidamos cuando vamos sin dormir. Con las ventanas de su edad y la transición a 2 siestas bien acompañada, la noche tiene mucho ganado. Te dejo la tabla que uso yo como punto de partida:

De 6 a 9 mesesDe 9 a 12 meses
Ventana de sueño2,5 a 3 horas3 a 3,5 horas
Sueño diurno objetivo3 h (no más de 3,5)3 h (no más de 3,5)
Nº de siestasentre 2 y 3entre 2 y 1
Rangos anchos a propósito, como siempre: son el punto de partida, y las señales de cansancio de tu bebé mandan sobre cualquier tabla, también sobre la mía.

Lo segundo y lo tercero:

  • ✓Presencia sin estrenos. En plena regresión, responde y acompaña, siempre. Pero ojo con estrenar ayudas nuevas cada noche: dormirle en brazos cuando ya no lo necesitaba, el paseo en carrito a las 4, meterle en vuestra cama si nunca había dormido ahí. Lo que se estrena en la tormenta luego cuesta retirarlo, y la tormenta pasa.
  • ✓Práctica de día y despedidas cortas de noche. Lo de los dos apartados anteriores: cuanto más gatee y se levante con luz, menos lo hará a oscuras, y cuanto más predecible sea el momento de dejarle, antes deja de ser una despedida dolorosa.

¿Y si pasadas unas semanas las noches siguen rotas? Entonces lo más probable es que la regresión haya destapado algo que ya estaba ahí: un sueño que dependía mucho de dormirse en brazos, con el pecho o con el biberón, y que la tormenta ha puesto en evidencia. Eso ya no se arregla esperando, hay que trabajarlo, y a esta edad se puede hacer de forma gradual y sin dejarle llorar: a vuestro ritmo con el curso de 5 a 36 meses, o conmigo estudiando vuestro caso y acompañándoos a diario. Si no sabéis distinguir qué os está pasando, 15 minutos conmigo, gratis, y salís con la respuesta.

Las dudas que todas nos preguntan

▸¿Cuánto dura la regresión del sueño de los 8 meses?

No hay un plazo fijo y desconfía de quien te lo prometa. Depende de qué la esté alimentando en tu bebé: los picos de ansiedad por separación van y vienen, la práctica de ponerse de pie se calma cuando domina la habilidad, y la transición de siestas dura lo que tarde su día en reorganizarse. Lo que sí veo cada semana es que, con el día ordenado y la noche acompañada, se pasa con muchísimo menos desgaste.

▸¿Es normal que mi bebé de 8 meses se despierte de madrugada y se ponga de pie en la cuna?

Sí, y me lo cuentan muchísimo. Acaba de descubrir cómo levantarse y su cerebro quiere practicarlo a todas horas, también en ese microdespertar en el que antes se daba la vuelta y seguía durmiendo. Lo que mejor funciona es que practique de día, mucho y a tope: suelo, gateo, levantarse agarrado a todo. Cuanto más ensaye con luz, menos le queda pendiente para las 3 de la mañana.

▸Mi bebé de 9 meses llora al dejarle en la cuna aunque esté agotado, ¿por qué?

Porque a esta edad llega la ansiedad por separación. Ahora entiende que te vas, pero todavía no domina que siempre vuelves, y dejarle en la cuna se ha convertido en una despedida. Ni te está manipulando ni ha cogido un vicio nuevo: está en una fase del apego muy sana, aunque agote. Se calma con presencia y con despedidas cortas y predecibles, no con despedidas cada vez más largas.

▸¿La regresión de los 8 meses puede empezar a los 9 o a los 10 meses?

Sí. Yo hablo de los 8 meses porque es lo que buscáis, pero en realidad va de los 8 a los 10, y cada bebé llega a su ritmo. Lo que manda es el desarrollo: si tu bebé de 9 o 10 meses acaba de empezar a gatear o a ponerse de pie, o está más pegado a ti que nunca, es su momento. La edad exacta importa menos que lo que está aprendiendo.

▸¿Puedo empezar a trabajar el sueño de mi bebé en plena regresión de los 8 meses?

Sí. A partir de los 5 meses el sueño se puede trabajar, y tener el día bien ordenado y un camino gradual ayuda justamente a que estas fases pasen con menos drama. Lo único que te pido es que no hagas cambios bruscos de un día para otro en mitad de la tormenta: gradual, con presencia y sin dejarle llorar, que es como trabajo yo con todas las familias.

¿Y vuestro caso en concreto?

Cuéntaselo a Marian en una llamada de 15 minutos, gratis y sin compromiso, y os dice con sinceridad qué camino encaja.

Sigue leyendo