Llevabais unas semanas decentes, hasta te atreviste a decirlo en voz alta, y de pronto: llanto al dejarle en la cuna, despertares con un peque de pie agarrado a los barrotes a las 3 de la mañana, y unas siestas que un día son dos, otro día una y otro día ninguna. Tranquila: no habéis roto nada. Entre los 8 y los 10 meses se junta tanto desarrollo que el sueño, sencillamente, se hace a un lado.
¿Qué se junta entre los 8 y los 10 meses?
- ✓La ansiedad por separación. Empiezan sus picos: ahora entiende perfectamente que te vas, pero todavía no domina que siempre vuelves. Dejarle en la cuna se convierte en una despedida, y las despedidas, a esta edad, duelen.
- ✓El cuerpo en obras. Gatear, sentarse, ponerse de pie: está estrenando habilidades y su cerebro quiere practicarlas a todas horas. También a las 3 de la mañana, en ese microdespertar en el que antes se daba la vuelta y ahora se levanta.
- ✓La transición a 2 siestas. Alrededor de esta edad la tercera siesta desaparece, y mientras el día se reorganiza es fácil que el sueño diurno cojee y la noche lo pague.
Tres frentes a la vez. Por eso esta regresión se siente tan intensa: no es una cosa, son tres, y ninguna es culpa tuya. A diferencia de la regresión de los 4 meses, que cambia el sueño para siempre, esta es una tormenta de desarrollo: pasa cuando sus frentes se calman.
¿Qué es normal en su día a esta edad?
| De 6 a 9 meses | De 9 a 12 meses | |
|---|---|---|
| Ventana de sueño | 2,5 a 3 horas | 3 a 3,5 horas |
| Sueño diurno objetivo | 3 h (no más de 3,5) | 3 h (no más de 3,5) |
| Nº de siestas | entre 2 y 3 | entre 2 y 1 |
Cómo acompañarla sin perder la cabeza
- ✓Práctica motora a tope de día: suelo, gateo, levantarse y sentarse mil veces. Cuanto más practique con luz, menos pendiente le queda para la madrugada.
- ✓Despedidas cortas y predecibles: mismo ritual, mismas palabras, y te vas de verdad. Alargar la despedida no calma la ansiedad por separación, la alimenta.
- ✓Presencia sin estrenos: en plena regresión, responde y acompaña. Pero ojo con estrenar ayudas nuevas cada noche (dormir en brazos quien ya no lo necesitaba, el paseo en carrito a las 4): lo que se estrena en la tormenta luego cuesta retirarlo.
- ✓El día, ordenado: con las ventanas de su edad y la transición de siestas bien acompañada, la noche tiene mucho ganado.
¿Y si la tormenta no amaina?
Si pasadas unas semanas las noches siguen rotas, lo más probable es que la regresión haya destapado algo que ya estaba: un sueño que dependía mucho de ayudas externas. Eso no se espera, se trabaja, y a esta edad se puede hacer de forma gradual y sin dejarle llorar: a vuestro ritmo con el curso de 5 a 36 meses, o con Marian estudiando vuestro caso y acompañándoos a diario. Si no sabéis distinguir qué os está pasando, 15 minutos con Marian, gratis, y salís con la respuesta.


